Pearl Jam. Madrid, 9 de septiembre de 2006

por Jesús Fernández
Valoración: 9.

Eran las 20:45 cuando My Morning Jacket salían a escena con la complicada tarea de mantener entretenidos a los asistentes, más o menos la mitad del aforo, que desde buen rato antes esperaban ansiosos uno de los conciertos del verano en España. Los de Louisville hicieron un rápido repaso a su carrera, poniendo énfasis obviamente en su última publicación: Z (2005, Badman). Su concierto no fue uno enérgico, ni siquiera se aproximó a lo que vendría más tarde esa noche, pero supieron cumplir su papel con acierto. Entre lo que se pudo escuchar destacan Off the Record o Dondante pero, sobre todo, Gideon, momento en el que el público estuvo más cerca de los americanos.

Sin embargo, no fue hasta las 22:00 cuando las ya casi 15.000 personas que llenaban el recinto pudieron disfrutar del espectáculo que esperaban. Pearl Jam salió al escenario y de repente el ambiente se caldeó como por arte de magia. La banda (formada actualmente por Eddie Vedder, Matt Cameron, Stone Gossard, Mike McCready y Jeff Ament) aparecía en Madrid por primera vez desde 1992, y la expectación llegaba a límites increíbles. Una vez la intro cesó, Vedder se colgó la guitarra y ante un silencio sepulcral comenzó los primeros acordes de Better Man. Entonando la letra de la canción el público interrumpió el intento de Vedder de cantar, de modo que en las primeras estrofas el vocalista simplemente tocaba y observaba sonriendo. A partir de ahí se fueron encadenando algunos temas clásicos de la banda, que sabía cuánto tiempo hacía que no pisaban la ciudad y estaba dispuesta a dar un concierto digno de recopilatorio. Tras las excelentes tres canciones iniciales (Better Man, Corduroy y la bestial Animal) llegó la primera prueba de fuego cuando sonó Big Wave, del disco que el grupo ha publicado en 2006 (Pearl Jam, J) y que les ha devuelto un sonido crudo y potente. El sonido fue impecable, y cuando todo el mundo esperaba algún tema más del nuevo álbum el grupo volvió a dar un paso hacia atrás para tocar canciones míticas que parecían reservadas para el final de la noche. Es el caso de Rearviewmirror, Jeremy, Given to Fly o Once, durante las que Vedder iba dando cuenta de la habitual botella de vino que consume durante cada una de las actuaciones de Pearl Jam. Una de las sorpresas de la noche vino cuando el grupo incluyó en el repertorio In Hiding, canción inesperada y que sorprendió a los aficionados allí presentes.

Tras esto llegó el momento de Daughter, en el que los niveles de adrenalina se calmaron en cierto modo. Cuando parecía que el tema acababa, Vedder comenzó a cantar las primeras estrofas de Another Brick in the Wall (Part II) de Pink Floyd, para finalizar arrodillado pidiendo por la paz en el mundo. Como sabemos, Vedder ha sido un personaje bastante activo en este sentido, especialmente actuando en contra de George Bush (esa noche llevaba una camiseta en contra del presidente de EE.UU.). El de Pink Floyd no fue el único homenaje que Pearl Jam haría esa noche; sin ir más lejos, el siguiente tema (Not for You) acabó mezclado con Modern Girl, de Sleater-Kinney. Tras las siguientes cuatro canciones (Grievance, Why Go, Do the Evolution y Even Flow), en las que McCready fue protagonista indiscutible, la banda salió del escenario despidiéndose y dejando atrás un público sediento de más música.

 

 

Pearl Jam

 

Y, como era evidente, volvieron al escenario, esta vez con Severed Hand. Que este fue uno de los momentos más apasionantes de la noche es algo que todos los presentes notaron perfectamente. Pearl Jam suena como una máquina perfectamente rodada, sea tocando canciones de hace 15 años o de 2006. Este bis estuvo compuesto, además, por Elderly Woman Behind The Counter In a Small Town, Man of the Hour (compuesta para la banda sonora de la película Big Fish) y Black. Otro de los guiños de la noche fue la interpretación por parte de Vedder del tema de guitarra clásica Romance Anónimo. Si el comienzo de este bis no dejó a nadie perplejo, el final con Black no bajó el listón con el público coreando el estribillo. La banda dejó el escenario de nuevo para volver una última vez.

En este segundo bis, una introducción a World Wide Suicide le sirvió a Vedder para prometer que no tardarían tantos años en volver de nuevo a la ciudad. La audiencia tomó nota y unos feroces Go y Alive siguieron, confirmando el triunfo de los discos Ten y Vs. esa noche, con once canciones interpretadas de ambos álbumes. Cuando comenzó Rockin’ in the Free World, de Neil Young (un tema fijo ya entre las actuaciones del grupo), el final del concierto parecía evidente. Sin embargo, al finalizar ésta comenzó un generoso Yellow Ledbetter, en el que hicieron un medley con Little Wing de Jimi Hendrix durante más de nueve minutos. Hasta aquí llegó esa noche de música, y los cinco componentes se reunieron en el centro del escenario para despedirse de una muchedumbre que hubiera seguido allí, a pesar de que el concierto duró más de dos horas y media.

A estas alturas era innegable que los de Seattle habían dado un espectáculo de un nivel altísimo. Y es obligatorio decirlo: no hubo fuegos artificiales, pantallas gigantes ni humo en el escenario. Los juegos de luces se adaptaron perfectamente a las canciones, pero fueron los únicos efectos que se vieron ese día. Y es que cuando la música llena el escenario, el resto de elementos sobran.

 

 

9 comentarios

  1. Qué envidia. Y decir que al final no fuí al concierto de Barcelona… ¡menuda rabia! Como me arrepiento.
    Un gran inicio de blog. ;-)

  2. Buena forma de empezar el blog, es un buen reclamo, jeje.

  3. Gran Articulo que consigue poner los dientes largos a quienes como yo nos perdimos tal evento. Me apunto su promesa de tardar menos en volver…

  4. Asiassss por el peloteo.

    Eldar, creo que todos estamos apuntados ya, jeje.

  5. Se me caen las lágrimas al pensar que me perdí semejante acontecimiento.
    A la próxima no fallo!

  6. amo yellow ledbetter… es el mejor final posible para un concierto de pj.

  7. [...] A principios de los 90, y con permiso de Nirvana, apareció una banda de rock capaz de liderar el famoso movimiento grunge que se originó en la ciudad norteamericana de Seattle. Anteriormente conocidos como Mookie Blaylock, ídolo baloncestístico del grupo (el título del disco es el dorsal que llevaba el jugador), éstos cinco chicos grabaron un álbum épico, personal y emotivo lleno de canciones que con el paso del tiempo siguen siendo las más valoradas por los fans y las más esperadas en cada concierto. [...]

  8. [...] 365 días iniciaba su andadura el mejor blog musical de este país. Lo hacía con una crónica del concierto de Pearl Jam que puso el toque de salida para este lugar de encuentro para gente, como nosotros, con un sentido [...]

  9. [...] 365 días iniciaba su andadura el mejor blog musical de este país. Lo hacía con una crónica del concierto de Pearl Jam que puso el toque de salida para este lugar de encuentro para gente, como nosotros, con un sentido [...]

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